lunes 2 de noviembre de 2009

Felices cinco años y seis meses

.
.
Porque la felicidad es esto: saber lo que hay después a párpados cerrados. Al fin y al cabo, pactamos viajes como recovecos de un conjuro inclaudicable. Y en los ojos, una gotita se desliza para corroborar que la vida no se quiere en vano. Atentos a las ficciones cotidianas, al beso que relentiza el cielo, y lo acerca, como cosmogonía intacta de los deseos compartidos. Yo te miro y tú, palpitas tu mejor truco. Yo no sé si pueda amar así otra vez, pero sé que no quiero, porque contigo me basta. Y el destino, nos escribió ya, los bordes de esta historia irrepetible.
.
.
Una mañana
una mañana linda
el corazón como una flor
a mí se entregará
una mañana
una mañana linda.

Mi corazón como una flor
a ti se entregará.

Linda será cuando me digas
creo en tu amor,
me digas que no sientes temor
y cuando salga el sol será
una mañana
una mañana linda.

Como la flor
como el amor
que siempre te daré.



martes 13 de octubre de 2009

El día que me quieras


sólo entonces pensó en ella
eligiéndola
sin dolor y sin desesperaciones
sin angustia y sin miedo
dócilmente empezó
como otras noches
a necesitarla
.

Mario Benedetti.
.

.
No me basta con saber que amaneces, y tu espalda me entibia los huesos como almíbar que ha alcanzado el punto exacto de su espesura. No me basta con saber que caminas, y que puedo encontrarme tu cuerpo en una esquina cualquiera de esta ciudad sumergida. Me conformaré sólo cuando haya vaciado mi espíritu en la oscilación de tus caderas, y un gesto tuyo germine en mis pechos la predestinación de los sucesos.

.

.
Acaricia mi ensueño
el suave murmullo
de tu suspirar.
Cómo ríe la vida
si tus ojos negros
me quieren mirar.
.
.

domingo 4 de octubre de 2009

Siempre


Cambia el rumbo el caminante
Aunque esto le cause daño
Y así como todo cambia
Que yo cambie no es extraño.
.
[...]
.
Pero no cambia mi amor
Por más lejos que me encuentre
Ni el recuerdo ni el dolor
De mi pueblo y de mi gente.
.
[...]

Lo que cambió ayer
Tendrá que cambiar mañana
Así como cambio yo
En esta tierra lejana.
.
.

.
.
Yo canté esta canción
hace cinco años atrás, y algo cambió.
Hoy sucede igual, o casi.
Y yo te canto a ti, agradeciéndote.

viernes 2 de octubre de 2009

Te invito a que veamos la película de nuestras vidas


Y que todo sea tan tierno,
como cuando supimos que amamos por primera vez.
.
.
.
.

.

.

No hay simulacro
que resista el pálpito
de los elegidos.
Ni caligrafía,
ni abecedario.
.
Felices cinco años y cinco meses.

lunes 7 de septiembre de 2009

A Pablo Castro Reyes



La chica de falda verde te escribe. Te cuenta que -sin que lo hubieras sospechado hace cinco años atrás-, tú eras el hombre que buscaba. Que en realidad te amaba más que a cualquiera, y no lo creía, pero pasaría los siguientes años de su vida prendida a la ilusión de verte llegar, día tras día, con el corazón envuelto de un amor irrepetible. En algún espacio recóndito dispuesto entre nosotros, volvemos a encontrarnos en esa plaza, con los cuerpos temblorosos y los ojos inundados de hallazgo. Se repite una y otra vez, despiertos o dormidos, esa fábula inconclusa en que nuestras almas se redimen para siempre. Y todas las batallas perdidas, se metamorfosean en una historia común, aquélla en que -solamente nosotros- sabemos que vencimos.
.
Los primeros meses lloré tanto, y tan fuerte. Me resistía a aceptar que había un milagro atándonos los cuerpos. Fui vaciándome de a poco, perdonándome las noches inmóviles, las mañanas en que pedía no despertar. Y tú, eras el mago que invisibilizaba mis finales, que convertía mi soledad en un camino sereno, cubierto de motivos para andar. Dejamos de temer, existir dejó de ser un peso que quisiéramos abandonar. Todos los sortilegios brotaban de nuestras manos, como alfabetos iluminándonos una nueva biografía. Hicimos parir tantas quimeras, acompasando mantras con los labios. Volvimos a creer. Yo, en el destino que se cumple; tú, en las estrellas que descienden desde cielo para hacerme aparecer.
.
.
***
.
Cuando no tenía nada deseé
Cuando todo era ausencia esperé
Cuando tuve frío temblé
Cuando tuve coraje llamé
.
Cuando llegó carta la abrí
Cuando escuché a Prince (Salif Keita) bailé
Cuando el ojo brilló entendí
Cuando me crecieron alas volé
.
Cuando me llamó allá fui
Cuando me di cuenta estaba ahí
Cuando te encontré me perdí
En cuanto te vi me enamoré

.

jueves 27 de agosto de 2009

Fotogramas robados


La ciudad me quema por dentro


como pidiendo disculpas por encontrarte



tus pasos hundiéndose en mi vida


tu amor haciéndome la encrucijada.

viernes 7 de agosto de 2009

El mismo sueño


Andamos, nos llamamos con fantasías de otras calles, las pieles nos saben a viaje y cigarrillo que se enciende. Mis pasos peligran el eco que reverbera como gota fracturada. Se han deshecho los márgenes de la certidumbre, y vociferamos la ilusión de traducirnos la lengua en una única epifanía. Descalzo otras órbitas para habitarnos la quimera, y extrañarse si hace frío o atardece, o la estación ha venido a cambiarse de camisa. Como si anticiparas la textura de mi geografía.
.
.
.
Y al atardecer juegas con mis pies
y vienes a mí de nuevo
y al anochecer lo vuelves a hacer
y te quedas junto a mí.
.
.

jueves 2 de julio de 2009

Felices cinco años y dos meses


De inundaciones, tú, de diluvios, de caracolas en vela por la insistencia del oleaje. He venido a estremecerme en tu naufragio, como una fisura de piel que ha humedecido la médula del romance. Que se desborden, entonces, los puentes y las calles, y no tengamos más que cuerpos argonautas cuando amaine el escampe.
.
.
.

No creo que haya sido casualidad
que nuestros dos caminos se cruzaran en la mitad
de esta carretera que la verdad
la mayoría de las veces sólo da soledad.

Pero qúe felicidad haberte conocido.

sábado 20 de junio de 2009

Loca de atar



Cuando ella llegaba dejaba una parte más hermosa muy lejos
Cuando ella se iba algo se formaba en el horizonte para esperarla
.
Fragmento de Ella, en Ver y Palpar 1941. Vicente Huidobro.
.
.
La aceleración de tu cuerpo interpela mi órbita cuando ha llovido tanto y hace frío, y no sé si tus labios magnetizan las palabras o sucumbe la espera en el quicio del paladar. Hay tardes que -por más que uno esfuerce la memoria- no se repiten, y se cristaliza la imagen que ha perpetuado romances en la pupila, como trocitos de sortilegios o embrujos ceñidos al invierno. Pequeños e inocentes, nos tatuamos la conciencia de cien pasos constelados. Persistimos en la intuición de adivinarnos las señales, y descalzarnos los versos en el pavimento mojado. Quizá sea hora de parir otras quimeras, meciendo mis vocales en el borde de tu lengua.
.
.
.

.
.
.
Me cuido de mis palabras
que hierven descontroladas
se cuida mi boca de explotar en tu boca
se cuidan mis ojos de mirarte
y mis manos
de tenerte entre mis brazos.
.

martes 9 de junio de 2009

Deja vu



Temo encontrarte y que no me reconozcas. He pasado años creyendo que no existes, ignorando tu nombre, cerrándote los espacios. Pero alguien me ha hablado de ti. Nunca he creído en cuentos, el papel de princesa no me queda bien. Apenas una bruja con su escoba. Bastó un murmullo para anudarte ciego a mi garganta. Ahora todas las cosas del mundo me hablan de ti. La otra noche te soñé, tu aroma era suave y tenías un lunar cerca del cuello. No pude ver tu rostro. Tus brazos me sostenían fuerte, se me llenaban los huesos de espuma. Luego desperté y hacía frío. Mi cuerpo permaneció quieto entre las sábanas. Entonces se me hizo imposible regresar.
.
Como un presentimiento breve, invertiste el sentido de mi vida. Ya no camino como antes, dudo en las esquinas, retrocedo los pasos. A veces también tiemblo. Te pareces a otros que finalmente son distintos. Primero fueron días, después semanas. Podía pasarme horas en un mismo lugar, hasta que caí en la cuenta de que no podía ser cualquiera. Me he quedado quieta sobre este puente, decidida a quemarte los ojos si apareces. Tarde o temprano pasarás por aquí; se trata de un lugar estratégico. Como un viceversa que no sabe de atajos; ni tú ni yo estaremos libres.
.
Enciendo un cigarrillo y empiezo a observar. La ciudad se ve distinta desde aquí. Las personas pasan rápido y no hablan. Atardece, se encienden las luces de los autos. Hay una mancha sobre el río, no creo que exista otro igual en el mundo. Cuando aparezcas, me gustaría preguntarte si piensas lo mismo. Algunos turistas toman fotografías, no entiendo lo que dicen. El viento desordena mi pelo, guardo mis manos en los bolsillos. Recito un verso de memoria "... sin embargo te advierto que estamos cosidos a la misma estrella...". De pronto, alguien toca mi espalda, pero yo no me atrevo a mirar.

martes 2 de junio de 2009

Cinco años y un mes

.
.
Ya sabes que el otoño,
además del plumaje mojado
de los árboles,
además de la luz y de esta tierra,
era una cita rota,
perdida entre nosotros.

Luis García Montero.
.
.
He aprendido a dudar menos, a querer más. Veo tu cuerpo y mi cuerpo, y siento que no nos hemos reunido en vano. Otros hombres y otras almas nos unieron. No dudo, pues, del arte, ni de sus medios de sanación. Y no lo pienso como si se tratase de una metáfora, sino en su realidad más palpable. Hay que curar. Nos urge llegar a otros, contarle a nuestros hijos que lo hicimos. Lo leí alguna vez, ¿por qué vivir con dieta de miedo?. Al menos alguien creyó en un tiempo en que caminaríamos libres. Juntos, atados de manos, de sueños. Nos lo debemos, sin dudar.
.
.
.



y hay que quemar el cielo, si es preciso, por vivir

.

*


martes 26 de mayo de 2009

(sólo con el corazón se puede ver bien)

.
.
Un amor más allá del amor
por encima del rito del vínculo,
más allá del juego siniestro
de la soledad y la compañía.

Un amor que no necesite regreso,
pero tampoco partida.
Un amor no sometido
a los fogonazos de ir y de volver,
de estar despiertos o dormidos,
de llamar o callar.

Un amor para estar juntos
o para no estarlo,
pero también para todas las posiciones intermedias.

Un amor como abrir los ojos.
Y quizás también como cerrarlos.

*
Roberto Juarroz.

jueves 21 de mayo de 2009

Hacerte (des)aparecer

.

.
si yo me atrevo
a mirar y a decir
es por su sombra
unida tan suave
a mi nombre
allá lejos
en la lluvia
en mi memoria
por su rostro
que ardiendo en mi poema
dispersa hermosamente
un perfume
a amado rostro desaparecido.
.
Sentido de su ausencia, Alejandra Pizarnik.

.
Víctimas de un romance sin tregua, devastamos extensiones de papel humedecido, por la inquietud que fabrica en los bordes la esperanza de la última lluvia. Entonces no tuvimos más desvelos, ni sangre adhiriéndose a la piel como barniz. Sólo el estremecimiento, la confirmación de que lo dado es recibido, y lo negado, prohibido en nuestras almas para siempre.
.
.
.
Háblame
que no te oiga.
Quiéreme
que yo no sepa.
.
Cuídame
que no lo vea.
No me mires,
no me escuches
haz de cuenta que no existo.
.
Cúrame,
que no sane.
Vierte en mí
tu indiferencia.
.
Cálmame
que en mí se agite
el deseo como un fuego
y me muera por besarte.
.
Llámame
no me respondas,
sáciame,
que no me alcance.
.
Déjame,
que yo me rinda
que te siga, que te ruegue
que después te de la espalda.
.
Cúrame.


lunes 18 de mayo de 2009

Mi marcapáginas


Cuando estaba en tercer año de Universidad, buscaba un libro para un trabajo que no recuerdo. Divagaba entre alguna teoría incomprensible y las novelas que acostumbro a hojear sólo por placer. Husmeaba entre las estanterías, cuando de pronto te me apareciste como un vaticinio por cumplir. Justo entremedio de Cien años de soledad, un marcapáginas en cuyo centro decía:
.
.

Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice, y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.

.
Tú, entre todos los milagros, existes. Jamás voy a olvidar que a fuerza de puño y lágrima, te convertiste en parte de mi historia. La misma que hoy me dice que he aprendido a amar un poco mejor. Así es cómo has marcado las páginas de mi vida. Invariable y rotundo. Bello y sublime. Sé que somos muchos quienes sentimos por ti. La palabra que acariciaste tan bien, hoy se me hace inaprensible.
.
.

Te quiero, Mario.

.
.


jueves 14 de mayo de 2009

Solitaire





XII
.
Pero el silencio es cierto.
Por eso escribo.
Estoy sola y escribo.
No, no estoy sola.
Hay alguien aquí que tiembla.
.
(A.P)
.
.
No importa que se nos congelen las manos, que se cristalice la piel como un veneno que ha avanzado demasiado lejos. Yo también te pienso al despertar, aunque tu imagen se desvanezca entre las sábanas que se enfrían. Esta fábula nos ha hecho invisibles. No sabes que te nombro mientras camino, no me oyes, aunque te llevo unido al paladar. No me conformo con vivir así. Imagino que me encuentras y esta herida desaparece, que algo vuelve a poner mis pies sobre el asfalto. Me niego al anonimato, pero ya no quiero existir a solas. Necesito de ti, desespero por hallarte una tarde de frío. Tienen que congelarse nuestros huesos, yo puedo hacer crujir las hojas con mis pasos. Sólo deseo que me sigas sin mediar explicaciones, apenas revelarte con tus ojos. Aunque no. Nunca se me han cumplido los sueños.

.

(sobre la ficcionalidad en la literatura, recuerde)

.


.

sábado 9 de mayo de 2009

Locus amoenus


Un trocito de nube antecede tu tacto húmedo, porque las aguas astrales han venido a inaugurar el romance que nos empapa. Hay pocas cosas tan bellas en el mundo. Tú te mueves como un niño inquieto en las calles que brillan tras la lluvia. El frío nos cala los huesos. La gente observa desde las ventanas una vida que no quiere, esta ciudad no les dice nada. A nosotros sí. Al fin y al cabo, quiere darnos tiempo para despedirnos bien.

Sobrevivimos a este lado de la vereda. Avanzamos ligeros, despojados, con los bolsillos vacíos. No tenemos nada salvo a nosotros mismos. Y eso nos hace felices. No lloramos de tristeza, amor, sólo lloramos. Sonreímos sin culpa, sin peso, sin temor. Nos hemos protegido así. Somos transeúntes queriéndonos sin prisa, invadidos de locura, clarividentes del cielo. Nuestro espíritu habita en las esquinas, reconoce las historias prendidas en la piel. Confiamos, invisibilizando anhelos. Entonces volvemos a brillar.

.
Aunque los días se nublen
y el sol se caiga
sé como hacerte salir
sin dejar el sur.

.
Y aunque los techos se mojen
y la humedad se deje venir
podré flotar.

.
Todos los días son nuevos
si sólo brillas mi amor,
en tus ojos yo podré mirar
todo mi sur.

.
Algo nos viene a buscar,
algo se quedará,
entre los balcones
debemos mirar.

.
O vamos a caminar
y de este cielo vendrá
música que se esconde en algún lugar.

.
Todos los días son nuevos
si sólo brillas mi amor,
en tus ojos yo podré mirar
todo mi sur.

.
Lisandro Aristimuño.

.


sábado 2 de mayo de 2009

Cinco años

Mi cumpleaños. Nuestro aniversario. Y abril que siempre se va habiéndome cumplido los sueños. Esperábamos estos días como una comprobación de lo que somos capaces de hacer, unidos en la convicción de que el amor -el verdadero amor-, está reservado para unos pocos elegidos. Nosotros renovamos este pacto a dario, entre tantas vidas y tantas otras muertes, concientes del milagro que nos convierte en cómplices. Cinco años, pues, no pasan en vano, "eso ya no se ve" y lo sabemos. Sabemos que, cada día hacemos cosas que ya nadie hace, pero sólo nosotros lo vemos. Por eso somos magos, clarividentes cuyo poder reside en la capacidad de querer y creer sin pruebas. De sanar para sanarnos por dentro, conjurar el miedo, el egoísmo y sus trampas, la soberbia y la tristeza. El amor como una forma de arte, como un dibujo que me hicieras para mostrarme el mensaje más simple, que -como dijo Huidobro- estamos cosidos por la misma estrella.

*


La primera imagen del mundo nos la formamos desde esa banca, en aquella plaza, que sólo nos reconocería por un capicho del tiempo. Pensábamos que todo era tan grande que casi no importaba, apenas tu cuerpo y mi cuerpo acompasados por el frío. Jugábamos a adivinarnos las historias cuando, en realidad, nos conocíamos tan bien. Yo tenía tu nombre tatuado en la garganta. Éramos tan pequeños entonces. Sólo sabíamos una cosa, que queríamos estar juntos por el resto de nuestras vidas.


* .

Hemos tendido puentes para amalgamarnos la existencia, para saber que avanzamos aun cuando el cielo se mantiene inmóvil. Esta ciudad nos menciona en las esquinas, conoce nuestros secretos, deletrea nuestras ilusiones. Sabe que nos invocamos entre transeúntes solitarios, atados a la médula del romance. Día a día nos volvemos a cruzar, no importa si llueve o atardece, si nos rendimos al cansancio o lloramos. Volvemos a caminar, porque podemos perderlo todo, menos a nosotros mismos.

*
.



En cada viaje descubrimos milagros, fotografías de películas adosadas a nuestras pieles como parte de un embrujo. Compartimos nuestras vidas en palabras y en imágenes. Procuras ficciones para mi risa mientras te escucho absorta entre volutas de humo, a mi me cuesta más imaginar. Por eso prefiero las letras, dibujadas en tus labios o en tu espalda, víctimas de un realismo maravilloso. Podemos hablar sin parar, o pasear por cientos de calles queriéndonos en silencio. Porque si tú me miras, decidido a existir desde el fondo templado de tus ojos, también existe el mundo, y muy probablemente, yo acabaré por existir contigo.


*





Hay tantos lugares que llevamos por dentro, que nos conservan inctacta la memoria y los anhelos. Nos apropiamos de los espacios, porque nos propusimos existir en el mundo como ángeles de la predestinación, aunque nuestros cuerpos se confundan en la ciudad y su geografía. Nos reconocemos porque tenemos algo en común, invisible pero rotundo, inscrito al centro de la rueda de nuestra fortuna. Siempre palpita, colmándonos de luz y de fuerza. Las estaciones cambian y cambian los calendarios, pero esto es indestructible, inalterable en su forma, en su sustancia de abracadabra. Al fin y al cabo, preferimos hablar de cosas imposibles, porque de lo posible sabemos demasiado.


*



Felices cinco años juntos, cariño. Cuando te conocí y di gracias a Dios por el milagro de tu existencia, sólo me propuse una cosa: hacerte feliz. Hoy nos hemos retribuido mucho más que los sueños. Nos espera un viaje a Buenos Aires, una casa maravillosa, tres hijos valientes, un Cinema Café, una película, un libro, una cita en Francia y la esperanza, de volver a encontrarnos en otra vida.

*


Y cuando recordemos este tiempo, sonreíremos abrazados, incrédulos de nuestras batallas. Y pensaremos al fin. Estaba escrito.

viernes 1 de mayo de 2009

Como si fuéramos ángeles

.
.
.
amar es combatir, si dos se besan
el mundo cambia, [...]

el mundo cambia
si dos se miran y se reconocen [...]
.
.
Fragmentos, Octavio Paz.
.
.
.

Andamos, nos llamamos con fantasías de otras calles, las pieles nos saben a viaje y cigarrillo que se enciende. Nuestros pasos peligran el eco que reverbera como gota fracturada, se han deshecho los márgenes de la certidumbre. Creemos sólo en aquellas porciones donde el mundo se ha hecho invisible. Nos despojamos del peso para habitarnos las quimeras, y extrañarse si hace frío o atardece, o este otoño predice amores en sus esquinas. Hay magia imantada a la médula del camino. Conjuramos el tiempo, y el corazón nos susurra río abajo, justo antes que comience a llover.
.
.

.



.

Vos, vos y las hojas caen.
Vos, nube del más alla,
Vos, obnubilante,
Desde el silencio,
Sos viento de molinos, surcando armonía.

.
Dos, dos copas de cristal
Dos, que se conocen más,
Dos, son más que antes,
Viejos amantes que quieren ver las luces
Sembrada por abuelas .

.
Quiero besar tu mirada antes que cierres los ojos,
Quiero besarte dormida, y despertarme en tu boca.

.
Vos, vos y las hojas caen
Vos entre los días vas,
Vos, lejos del miedo, encantadora
Sos viento de los mares,
Mojando melodías.

.
Quiero besar tu mirada antes que cierres los ojos,
Quiero besarte dormida, y despertarme en tu boca.

.
Vos...

.

*

domingo 26 de abril de 2009

Para que no tengamos soledad*




Dios Santo, qué bello abril

Dios Santo, qué bello abril

Dios Santo, qué bello abril


sos vos.



martes 21 de abril de 2009

Nuestro árbol


No voy a contar el tiempo que nos conocimos, ni las ficciones que procuramos para invadirnos la conciencia. Si apenas tu ruta y mi ruta valían en el devenir silente de la ciudad entumecida, con el candor de cada pupila invocando volver por el mismo camino. No necesitamos quiebres ni atajos, alcanzaba con el límite de nuestras ramas y la certeza de emerger tiernos del mismo árbol. Cada raíz espumosa y cada pálpito encarnado, nos servían de nube para ignorar el abismo.


***

No quisiera un fracaso
en el sabio delito que es recordar,
ni en el inevitable defecto que es
la nostalgia de cosas
pequeñas y tontas
como en el tumulto
pisarte los pies.
Y reír y reír y reír,

madrugadas sin ir a dormir...

Sí, es distinto sin ti.

Muy distinto sin ti.

Las ideas son balas
hoy día y no puedo
usar flores por ti.

Hoy quisiera ser viejo

y muy sabio
y poderte decir
lo que aquí
no he podido decirte:
hablar como un árbol

con mi sombra hacia ti.
Como un libro salvado del mar,

como un muerto que aprende a besar,

para ti, para ti,

para ti, para ti.


(Fragmento: De la ausencia y de ti, Silvio Rodríguez)



viernes 17 de abril de 2009

La fuerza invisible

.
.

... pero ya en tu pecho florecerán
colores de amor.

.
(Los Jaivas)
.

.
Entonces recorto un trocito de brisa y me cercioro en el acto, de que mi niña despierta por el color del sol. Cree que puede seguir jugando, olvidándose de este armazón de hierro que le sostiene el asombro y le arruga el vestido. Y es que debiera permitirse el retorno, descubrir sus contornos como en un baile de pájaros. La boca le sabe a miel, y está pidiéndome que le regale un pretexto. Tan sencilla es la ilusión que me advierte el vaivén de nuestro mejor juego.



lunes 13 de abril de 2009

Sólo por una vez

.
Lo único que sé hacer bien
es perderme.
Y lo único que debo hacer
es quererte, quererte, quererte.
Me pierdo en mí mismo
y me pierdo en ti también.
No sé cómo lo hago
pero me sale tan bien.
Perderte, perderte, perderte.
Y lo único que debo hacer
es quererte, quererte, quererte.
.
.

jueves 9 de abril de 2009

Nunca tan solos



Haz que no muera
sin volver a verte.
(A. P)


Tócame, y espanta al fantasma que nos predice el silencio.
..

.

.
Anda,
quítate el vestido
las flores y las trampas,
ponte la desnuda
violencia que recatas
y ven a mis brazos,
dejemos los datos
seamos un cuerpo enamorado.
.
Anda,
deja que descubra
los montes de tu mapa,
la concupiscencia
secreta de tu alma
y ven a mis brazos,
dejemos los datos,
seamos un cuerpo enamorado.

:
Anda,
pídeme que viole
las leyes que te encarnan
que no quede intacto
ni un poro en la batalla,
y ven a mis brazos,
dejemos los datos,
seamos un cuerpo enamorado.
.
Anda,
dime lo que sientes,
no temas si me mata,
que yo sólo entiendo
tus labios como espadas,
y ven a mis brazos,
dejemos los datos,
seamos un cuerpo enamorado.


Luis Eduardo Aute.






lunes 6 de abril de 2009

Volver a creer

***

Cómo hablar, si cada parte de mi mente es tuya
Y si no encuentro la palabra exacta, cómo hablar.
Cómo decirte que me has ganado poquito a poco
Tú que llegaste por casualidad, cómo hablar.
.
.
.
.
.
.
.
Me lo mostraste hace tantos años,
y nos sentimos cómplices del secreto.
Hoy lo recuerdo a fuerza de lluvia,
de mudez extraviada en los huesos.
En cada esquina,
siempre volveremos a hablar.

jueves 2 de abril de 2009

Cuatro años y once meses



Yo he preferido hablar de cosas imposibles,
porque de lo posible se sabe demasiado.
(S.R)


Me unto sílabas al paladar para susurrarte una quimera en los labios. Nadie construirá sueños por nosotros, ni nos pintará sonrisas como soles titilando en las mejillas. Se transmutarán los abismos en arcanos y sólo será oscuro el instante en que beba tus lunares en los pliegues de mi sábana. No te rindas.


lunes 23 de marzo de 2009

Anteparaíso



Mucho antes de acomodarme al espacio que separaba tu existencia de mis átomos, me abría paso entre las grietas, sudaba por el peso de las estaciones y temblaba. Es cierto que pudimos haber claudicado la espera, tragarnos la saliva y retroceder el aire por los siglos vaciados. Pero insistimos. Y tan torpemente sacrificamos el canto, nos lloramos las señales, persuadimos el miedo en las arterias. Fingimos la risa, anulamos el futuro. Nos mantuvimos intactos. Estremeciste mi espíritu tras la llovizna, acariciaste levemente mis trozos, como quimeras que encarnan la semilla. Entre esqueletos y llamas se desprendió tu nombre en un vuelo de cenizas. Yo ya sabía volver. Memorizaba mi viaje en tus ojos. Nada existía fuera de ti sin haberlo callado. Apenas una videncia, tu cuerpo metamorfoseando mi tierra desde su origen. La humedad y el caos. Tú. Nuevamente tú.


Cuando te miro a tus ojos mojados
pongo a tus pies mi farol de ermitaño y yo
de barro de barro de barro.

Veo tu rostro a mi rostro calcado
dejo brotar las manos de mi mano y yo
de barro de barro de barro.

De barro este corazón continuado
al fondo y al polvo que pasa a mi lado.

Cuando te miro a tu beso alocado
dejo pasar todo lo respirado y yo
de barro de barro de barro.

Toco la curva del tiempo esperado
dejo caer las ropas del pasado y yo
de barro de barro de barro.

De barro este terror enamorado
tirado al medio del suelo sembrado.

Y mientras pasa todo
y todo se hace nada
se asoma por los poros
el barro como lava.

Y mientras pasa todo
y todo se hace nada
se asoma por los poros
el barro como lava.

De barro, Chinoy.




miércoles 18 de marzo de 2009

De tanto buscar



Una tarde como ésta - hace cinco años atrás- nos conocimos. ¿Recuerdas?


*

Aunque yo prefiero decir que nos reencontramos, que después de tanto desvanecimiento y tanta encarnación, coindimos en dos cuerpos que torpemente se cruzaron. Dudamos y nos estremecimos, enmudecimos y balbuceamos. Volvimos a ser niños otra vez. Hermanos, amigos, amantes. Nos enamoramos. Y han pasado años, meses, semanas y días. Y yo te quiero tanto como entonces. Nada entre nosotros ha cambiado, o casi. Iría hasta el mismo lugar para mirarte, aprender tu nombre, enterarme de tu vida. Jugar a que somos extraños cuando, en realidad, nos conocíamos tan bien.

Yo sé que nos esperamos siempre, conscientes del único amor que existiría en nuestras vidas. Yo te quise para mis viajes, tú para tus hijos. Me quisiste para pintarme también, yo para escribirte. Nos rendimos al borde de la no-casualidad. Asistimos al ritual de nuestro propio abracadabra. Y saltamos, con el corazón ardiendo, al precipicio de la vida, valiente. Y volveríamos a hacerlo hoy, y en cinco años más. La ciudad se ha acomodado a nuestros pasos, ha trazado con nuestras huellas su propia geografía. El mundo sólo existe para nosotros. Si me miras así, si te miro. Si predecimos en cartas aquello que hemos amado desde el inicio.


Antes de mí tú no eras tú,
antes de ti yo no era yo.
Antes de ser nosotros dos
no había ninguno de los dos,
no había ninguno de los dos.

Antes de ser parte de mí,
antes de darte a conocer,
tú no eras tú y yo no era yo,
parece que fuera antes de ayer,
parece que fuera antes de ayer.

Antes que nada
yo quiero aclarar
que no es que estuviera, tampoco
pasándolo mal antes.
Tampoco estaba pasándolo mal antes.

Pero algo de mí, yo no supe ver
hasta que no me lo mostró,
algo de ti que quiero creer
que no vio nadie antes que yo,
que nadie vio antes que yo.

Después de todo
lo que quiero es decir
que no entiendo cómo podía vivir antes,
no entiendo cómo podía vivir antes
no entiendo cómo podía vivir antes
no entiendo cómo podía vivir.

Antes de mí tú no eras tú,
antes de ti yo no era yo.
Antes de ser nosotros dos
no había ninguno de los dos.

Antes de ser parte de mí,
antes de darte a conocer,
tú no eras tú y yo no era yo,
parece que fuera antes de ayer,
parece que fuera antes de ayer.

Antes de irme yo debo decir:
yo también pensaba que era feliz antes, pero,
no entiendo cómo podía vivir antes.

Antes, Jorge Drexler.



lunes 16 de marzo de 2009

Todo lo que he llegado a amar(te)


Solos, cerrados por dentro, afuera están los otros.
[...]
Protégeme del tiempo, protégeme del riesgo.
[...]
Protégeme del cuerpo, protégeme del tiempo.
[...]
Protégeme del mundo, protégeme del riesgo.
[...]

miércoles 11 de marzo de 2009

Si vienes por mí


Has vuelto a desdoblarte por la tarde, cuando sola en el silencio, mi aura atendía tus golpes en la puerta. No tengas miedo de entrar, mis sábanas esperan el tacto de tu espíritu. Sé por el pulso de tus labios, que eres menos vulnerable que un fantasma, que no sabe del goce más que por murmullos. Si te hablo, me deshaces el llanto, transmutas mis miedos y me curas. Invocas un séquito de guardianes que entienden mejor que nosotros el acertijo de la predestinación. Entonces nos conjuran. Y queda tanto por hacer.

*

No estarás sola,

vendrán a buscarte batallones de soldados

que a tu guerrilla de paz se han enrolado.

Y yo en primera fila de combate

abriendo trincheras para protegernos, mi guerrillera.

No estarás sola,

te saludarán a tu paso en mil idiomas, con mil lenguajes,

la gente a la que despertaste en cada viaje,

los que dormían en las calles, a los que preguntaste,

por su esperanza, por su desastre.

No habrá distancias

que no cubra cualquier hombre que te busque.

No habrá rincón en que tu nombre no se pronuncie.

No habrá misterio o duda en que tu presencia no luzca,

faro solidario en ausencia de paz,

en tiempos difíciles Estrella Polar.

Sola nunca, nunca estarás.

No estarás sola,

siempre habrá quien se parta en dos en cada despedida,

quien te de aliento cuando te des por vencida.

Tu revolución llenará sonrisas,

yo la incorporé a mis aperos de trabajo, a mi vida.

Clava hoy tus raíces en mí.

Quién pudiera retenerte en Madrid.

Visitaremos lugares a los que hemos ido antes juntos,

antes de conocerte, antes de encontrarte.

No estarás sola,

siempre habrá quien te ayude a hacer las mudanzas,

quien te regale manos, flores, presencias sin pedir nada.

Y allí estaré para amarte,

y aunque no esté, allí estaré para amarte.

No estarás sola.

No, no estarás sola.

No estarás sola.

(Ismael Serrano)




viernes 6 de marzo de 2009

Adelante



No importa a dónde podamos llegar, lo importante es seguir. Dispuesta a la luz de tus ojos, tiernos ojos, que abren caminos a través del universo. Mi mudez sostiene el ansia de tu tacto, silencio de labios que mencionan tu nombre en un espacio sagrado. Después de ti, a través de tu cielo, tu espíritu transmuta hallazgos en milagros.



Lo importante no es llegar
lo importante es el camino
yo no busco la verdad
sólo se que hay un destino.
Y eso que llevas en tu corazón
y eso que llevas ahí
y eso que llevas en tu corazón
quizás también te hará reír.

Lo importante es amar
tan inmenso es el abismo
lo importante es desear
y no ser un muertovivo.

Cabalgué solo en la oscuridad
de las crinas de un caballo malo
te di amor hasta el fondo del mar
y lloré entre las flores de mayo.

Sólo una oportunidad
sólo hay un solo tiro
yo nací en una ciudad
de allí también son mis hijos.

Y eso que espera en tu corazón
y eso que espera salir
y eso que espera en tu corazón
tal vez un día te hará feliz.

Conocí una muchacha de miel
con aceros reforzó la casa
no dejó entrar a nadie después
sin querer me devolvió mi alma.

Lo importante no es quedar
que todo pende de un hilo
lo importante somos vos y yo
y el amor que construimos.

Y eso que llevas en tu corazón
y eso que espera salir
y eso que sangra en tu corazón
confiá también te hará feliz.

Canción, canción, canciones de liberación.

Fito Páez.



jueves 5 de marzo de 2009

Encontrar


Un séquito de hadas depositó en mi órbita la miel de tu rastro. Como sol estacionario o semilla desprendida, maduró mi boca justo antes de predecir tu nombre. Entonces, ninguna porción del universo palpó la misma trayectoria. Se habitaron mis rieles para que nunca más merodeara en mi óxido un vagón desierto; se ablandó la tierra para bendecir las asperezas del descalce. El vacío se desintegró en un vaho azucarado, casi tan dulce que suscita la perpetuación del sueño. De no ser por tu palabra, hubiese conjurado el artificio de pensarte para siempre.




Y a mí me escarba la ansiedad,
me escarba hondo, acá, en lo blando.
Me escarba simple de escarbar,
como para que se hunda más
el día feliz que está llegando.


miércoles 4 de marzo de 2009

Sólo mientras tanto



Vuelves, día de siempre,
rompiendo el aire justamente donde
el aire había crecido como muros.
Pero nos iluminas brutalmente
y en la sencilla náusea de tu claridad
sabemos cuándo se nos caerán los ojos,
el corazón, la piel de los recuerdos.
Claro, mientras tanto
hay oraciones, hay pétalos, hay ríos,
hay la ternura como un viento húmedo.
Sólo mientras tanto.

Mario Benedetti.




Me bastaba con saber que aparecerías,
y mi piel mudaría las grietas y, entonces,
no habrían otras manos esperándome en el mundo.

lunes 2 de marzo de 2009

Todo empieza siempre una vez más



… y tú caminando
lo iluminas todo
los cinco minutos
te hacen florecer.

Víctor Jara.




Había una ruta señalada en los siglos inscritos de los pasos amantes, una delgada línea vívida de cuanta sustancia pudiera aliviarnos la existencia.

*

Felices cuatro años y diez meses juntos, cariño.

domingo 1 de marzo de 2009

Despedida


Es para que sepas que la vida excede estas paredes húmedas, y a veces nos incrusta cristales en las costillas, recordándonos un tiempo torpemente olvidado. Es para que no olvides, que la existencia traspasa el límite de cualquier lágrima, y que la felicidad, es saber -a párpados cerrados- dónde llega el final del arcoiris. Por eso nos pisamos los talones tratando de ganarnos el destino, por eso confundimos los inicios e imaginamos un camino de colores invertidos. Te propongo que nos devolvamos eso que no alcanzó a llegar. Y después de todo, tengamos una tarde tan nuestra, que no recordemos nuestras grietas, ni el tiempo que tardamos en volver.



Este texto lo escribí hace más de un año,
pensando en tí y en el nacimiento de nuestra hermana.
En ese entonces no imaginé que llegaría este día.
Estaba en Santiago cuando, días más tarde,
me contactó una escritora española
pidiéndome autorización para publicar unos versos.
Me explicó que era para darle esperanza a los niños de su país.
Yo recordé nuestra infancia, y mi necesidad
de hacerte perder el miedo al futuro.
Hoy estás a horas de emprender tu viaje,
y yo empiezo a partirme en dos.
Te llevas al mar un trocito de mí,
y sólo te pido una cosa.

Que pase lo que pase, regreses con él.

sábado 28 de febrero de 2009

Cómeme el corazón




Ya te han inventado otras letras, otras manos, otras quimeras. Pero te me presentas siempre inabarcable, tierno en la constatación de mi hallazgo, dispuesto a existir dondequiera que mire.


Cuando ella se enamoró
no pensó que el corazón
era rojo para siempre.
Siempre era rojo,
rojo por siempre, no.
No lo pensó, el corazón.

Y lo guardo en un rincón
sin saber si un día el sol
le daría otros colores,
otros colores, otro color,
un día el sol, no lo pensó.

Se despertó un día el sentir
su latir como un tambor
que llamó de muy adentro,
como un lamento,
presentimiento, de algún temblor.
Como un tambor, como un temblor.

Entonces el cielo cambió,
se volvió menos azul
y ella vio que los colores,
no eran amores
que los dolores, del corazón,
bien rojos son.
Bien rojos son, del corazón,
bien rojos son.

Manuel García.




jueves 26 de febrero de 2009

Uno sólo conserva lo que no amarra

Como si fuera fácil crear castillos en el aire, un murmullo cualquiera viene a distraerme en el ensamble de sus vértices. Que te has ido, me dicen, que tomaste el camino del norte antes de que aclarara el día. Se me agrieta el deseo de tomarte, de retenerte conmigo aunque me sangren las manos. Podría gritar que me pesa el contorno de cada letra a la deriva, pero está tu nombre atravesado entre mis labios. Podría despedazarme el entresueño a jirones, pero quién recupera después el color de mi conciencia.

***

martes 24 de febrero de 2009

Confesión


Sé que entre las calles debes estar

pero no sé partir.


***

Canté esta canción muchos años antes que entraras a mi vida.
Me tardé, pero salí.

(Aunque siempre estuviste allí)



domingo 22 de febrero de 2009

El sentido de vivir


El amor después del amor, tal vez,
se parezca a este rayo de sol.
Y ahora que busqué,
y ahora que encontré
el perfume que lleva el dolor.
En la esencia de las almas,
en la ausencia del dolor
ahora sé que ya no puedo
vivir sin tu amor.

Fito Páez.


¡Todo era amor... amor! No había nada más que amor. En todas partes se encontraba amor. No se podía hablar más que de amor. Amor pasado por agua, a la vainilla, amor al portador, amor a plazos. Amor analizable, analizado. Amor ultramarino. Amor ecuestre. Amor de cartón piedra, amor con leche... lleno de revenciones, de preventivos; lleno de cortocircuitos, de cortapisas. Amor con una gran M, con una M mayúscula, chorreado de merengue, cubierto de flores blancas... Amor espermatozoico, esperantista. Amor desinteresado, amor untuoso... Amor con sus accesorios, con sus repuestos; con sus faltas de puntualidad, de ortografía; con sus interrupciones cardíacas y telefónicas. Amor que incendia el corazón de los orangutanes, de los bombreos. Amor que exalta el canto de las ranas bajo las ramas, que arranca los botones de los botines, que se alimenta de encelo y de ensalada. Amor impostergable y amor impuesto. Amor incandescente y amor incauto. Amor indeformable. Amor desnudo. Amor-amor que es, simplemente, amor. Amor y amor... ¡y nada más que amor!

Oliverio Girondo, en Espantapájaros 1932.



Fumo, bostezo, recuerdo, me recupero, exhalo.
La tarde ata tus manos a mi espalda.
Deletreo nombres, sonrío, me besas.
Increpo los recodos de la memoria.
Tus labios musitan una canción en inglés.
Te cuento que empecé un libro,
me invitas a ver una película.
Asiento, te toco, me haces cosquillas, avanzamos.
Pero siempre llego al punto
en que me vuelvo a enamorar.



jueves 19 de febrero de 2009

No vengas por mí



Tu ausencia es el borde
de una pared que detiene al viento
y fabrica con él dos largos túneles
de cuyo fondo volverán tus ojos.
Tu ausencia me suelta
una piel imposible, que sólo viviría
en la temperatura que se fue con tus manos.
Y en cambio me ata
esta piel que me aprieta los tobillos
y me desemboca locamente
en el costado fiel del corazón.
Tu ausencia me hace llover encima mío
el espacio que queda entre la lluvia.

Poesía vertical, [II-52]. Roberto Juarroz.


Yo sabré encontrarte sola. Tengo labios que te llaman y llevo tantas noches inventándote a ciegas. No me faltará coraje, aunque a veces tiemble en sueños al verte aparecer. Se adhiere mi lengua al paladar, titilan vocales que ignoran la distancia. Un hilito de sangre retorna por mis venas, como intentando recordar un tiempo en que no existes. No me importa. Te tatúo en las entrañas de mi verbo, he decidido hablar por tí. Mencionarte en las esquinas, buscarte en los libros que he dejado de leer, por la pesadumbre de desesperarte entre mis manos. Pero continúo. Pongo en riesgo mi cordura y la posibilidad de volverme invisible ante tus ojos. Puede que quieras a otra diferente a mí. Y qué puedo hacer. Cómo explicarte el frío, el vacío en que duermo desprendida, tímida de voces y plegarias. Te repito. No vengas por mí. Yo sabré encontrarte sola.



Fotografía: Corral, Valdivia-Chile. 10/02/09.
Encontré el camino gracias al detalle de tus huellas.
Te amo, peregrino de pasos australes.

miércoles 18 de febrero de 2009

Ermitaña


[...] A veces no me siento
tan solo
si imagino
mejor dicho si sé
que más allá de mi soledad
y de la tuya
otra vez estás vos
aunque sea preguntándote a solas
que vendrá después de la soledad.

Mario Benedetti.


He aprendido de la soledad. El tiempo ha dividido mi carne en piezas desigules, cada cual con una historia que contar, perdidas en un laberinto mudo. He memorizado otros lenguajes, signos de una fábula inconclusa, donde la princesa espera en un castillo olvidado. Se han amalgamado mis días por la fragilidad con que deviene la aurora, y espero tu vientre cálido, invadida de soles, de nubes aquietándose. He entrenado mi pupila para observar los espacios donde el mundo se vuelve invisible. Los gestos de mi rostro se han acostumbrado a la mirada imprecisa, a ese extraño modo de decir que soy ajena, hermética en mis ensoñaciones, ausente de voces, de abecedarios. Pero he vaciado mi pálpito, mis universos minúsculos, como una breve forma de aceptar la vida. No me arrepiento. Ostento mi fascinación por cada minuto en que el destino se torna impredecible. Elaboro interpretaciones; hurgo entre mis manos señales de ruta, notas musicales, figuras retóricas, mantras enrevesados, plegarias del vuelo, equinoccios, conjuros siderales. Nada me basta. Sonrío por la ingenuidad de mis intentos. Y a veces lloro. Mi existencia es tan inmensa que, fuera de mí misma, se deshace como espuma en la arena. Tú me miras desde lejos. Sigo tan sola como entonces, pero ahora, tú me interceptas la huída, obras con tus manos una encrucijada perfecta. Entre tanto, los pedazos de mi pasado naufragan, se hunden como piedras, reanudan su viaje a la clepsidra.